Dra. Anna López Ojeda y Dra. Elena Martí Toro

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Consultas en Barcelona y Manresa

Abdominoplastia

El abdomen es una de las partes o zonas del cuerpo en la que con más facilidad se acumula la grasa. Los embarazos, a los que les sigue normalmente un proceso de distensión de la musculatura del abdomen, variaciones de peso e incluso desórdenes hormonales, contribuyen a la formación de un abdomen con deformidades, es decir, un abdomen poco estético.

La pared abdominal está formada principalmente por tres elementos: la piel, el tejido celular subcutáneo con grasa subyacente y la capa muscular. Si alguno de estos tres elementos se ve afectado, implicará una deformidad en el abdomen, que en función de cada caso concreto recibirá un tratamiento más o menos complejo.

Antes de la abdominoplastia: el preoperatorio
Antes de iniciar la abdominoplastia es necesario, al igual que en todas las intervenciones quirúrgicas, llevar a cabo un examen médico que descarte cualquier anomalía que pueda condicionar la operación y la salud del paciente.

En el caso de ser fumador, la paciente debe dejar su hábito tabáquico al menos un par de semanas antes de la intervención y evitarlo al menos durante las dos semanas posteriores a la cirugía, ya que el tabaco puede afectar muy negativamente al proceso de cicatrización de la herida.

El proceso de la abdominoplastia
Una lipectomía abdominal es una intervención que principalmente consiste en despegar y resecar tanto la piel como la grasa del abdomen gracias a una incisión en el pliegue suprapúbico, un hecho que permite que la incisión se oculte fácilmente.

Con esta operación se puede reparar la pared muscular, consiguiéndose un abdomen plano y, en algunos casos, el estrechamiento de la cintura del paciente.

La duración de la intervención varía entre las dos y las tres horas de duración, según la complejidad de cada caso. Una vez que esta cirugía se termina, la paciente llevará un drenaje uno o dos días, y los puntos de sutura se retirarán a las dos semanas.

Después de la abdominoplastia: un postoperatorio sencillo
Una vez realizada la operación, se recomienda guardar reposo durante una semana y utilizar una faja alrededor de la zona tratada durante al menos un mes. A partir de las dos semanas, se pueden reiniciar las actividades habituales, y a partir del mes se podrá retomar la práctica de ejercicio físico.

Poco a poco, se va recuperando la sensibilidad de la zona operada, y tardará entre seis y doce meses en restaurarse por completo. La cicatriz residual tras la abdominoplastia puede camuflarse con ropa interior.

Durante los primeros días ser recomienda evitar el contacto de la cicatriz con el agua. A su vez, se debe mantener un control alimentario razonable y no aumentar de peso para no alterar los resultados de la intervención.

Como regla general, tras una cirugía se recomienda evitar el contacto directo con el sol (tomar el sol) y la práctica de ejercicio durante unos meses. El paciente podrá viajar en cuanto salga de la clínica, pero debe ser consciente de que tendrá que volver a la clínica al poco tiempo para realizar un seguimiento.

Estos cuidados posteriores son decisivos para lograr el resultado esperado.

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